Nasty Baby: Brutal Realism to Show Invisible Violence

A video where a grown-up man impersonates a newborn baby. That’s what Freddy, a Latin artist who we have just met at his –very Brooklyn-looking– apartment, proposes to the owner of an Art gallery in the first scene of Nasty Baby, the last movie of Chilean director Sebastián Silva, screened last Monday at Barcelona International Independent Film Festival.

Our hero’s play arises from his emotions, clearly reflecting what’s going on in his life. Freddy, an artist who lives with his boyfriend, is trying to “make a baby” with his best friend, Polly, perfectly played by Kristen Wiig. But Freddy’s sperm is poor and his partner Mo (Tunde Adebimpe) will be the one in charge to help Polly become a mother. Personal evolution brings professional changes and Freddy’s creation ends up becoming a group project when a bunch of friends join him in his artistic journey.

Silva wrote, directed and starred in a movie where the characters are introduced in the most realistic way possible, each and every one of them showing an infinity of nuances.  Young professionals in a gentrified Brooklyn full of tension between the resisting old neighbors and a whole new class of occupants, with more purchase power and greater demands. Viewers know something is going to happen but never get to realize where Silva’s directing skills are going to take them.

The conflict comes in late, when we have learned to love Freddy, Mo and Polly; when we finally understand them and see ourselves in Mo’s inaction or Freddy’s anger. The conflict comes and catches us off guard, and tears our world apart; and captures us even more. Everything we had felt for these characters is now put in question and we find ourselves in an inner moral debate. Essential for the conflict are the couple’s neighbors: The Bishop and his partner, played by Reg E. Cathey and Constance Shulman, who we know from House of Cards and Orange is the New Black, among others.

The movie’s realism increases with the diversity it shows. The most real New York diversity brought to us by a number of cultures and accents. And even languages, as we hear a very Chilean Spanish every time Freddy speaks with his brother Chino (Agustín Silva), which is surprising in a North-American production filmed in English.

At the end, what started to look as one of the main elements of the movie, the play, Nasty Baby, becomes a mere anecdote to let Freddy, Mo, and Polly’s ease shine, as does their world, turned upside down by a cluster of accidental actions that will hunt the viewer for days after having left the theatre.

Article published on the Spanish site of Indiewood/Hollywoodn’t on May 3rd, 2016. Original article in Spanish: http://indienyc.com/nasty-baby-usa-el-realismo-mas-puro-para-hablarnos-de-la-violencia-invisible/

“Nasty Baby” usa el realismo más puro para hablarnos de la violencia invisible

Un chico con acento latino recibe en su piso, típico escenario brooklinense, al dueño de una galería de arte. Tras una breve conversación sobre las plantas que decoran la luminosa cocina, le explica que su nuevo trabajo será un vídeo donde él, artista en su treintena, imitará los movimientos de un bebé. La obra, Nasty Baby, da nombre a la última película del director chileno Sebastián Silva, presentada esta semana en el Festival Internacional de Cine de Autor de Barcelona.

La obra de nuestro protagonista nace de sus emociones y reflexiones respecto a su situación. Él, Freddy, artista gay que vive en Brooklyn con su pareja, está intentando “hacer un niño” con su mejor amiga, Polly, interpretada a la perfección por Kristen Wiig. Pero el esperma de Freddy no es lo suficientemente bueno y es su pareja, Mo (Tunde Adebimpe), quien acaba ayudando a Polly en su proceso de ser madre, no sin antes pasar por un proceso de duda y aceptación resignada. En paralelo a su situación, también evoluciona la obra de Freddy, que acaba incluyendo a su círculo de amigos en un proyecto que empezaba en solitario.

Silva escribió, dirigió y protagonizó esta película en la que los personajes se nos presentan de la forma más real posible, con una infinidad de matices en cada uno de ellos. Jóvenes alternativos en un Brooklyn que, al ponerse de moda, tiene que lidiar con las diferencias entre los antiguos vecinos del barrio, algunos de los cuales se resisten a abandonarlo, y los nuevos inquilinos, con más poder adquisitivo y más exigencias. Una situación que el espectador va imaginándose a lo largo de la película, augurando que algo está por venir, aunque sin saber muy bien por dónde le llevará la mirada de Silva.

El conflicto llega tarde, cuando ya queremos a Freddy, Mo y Polly, cuando hemos llegado a entenderles y a imaginarnos a nosotros mismos o a ese amigo nuestro en la pasividad de Mo o los momentáneos ataques de rabia de Freddy. El conflicto llega y toma al espectador por sorpresa, le vuelve el mundo al revés y le conquista incluso más de lo que lo había hecho hasta el momento. Todo lo que habíamos pensado sobre estos personajes se nos pone un poco en duda y nos encontramos debatiendo cuestiones morales con nosotros mismos. Esenciales para este conflicto son los molestos vecinos The Bishop (el Obispo) y su pareja, encarnados por Reg E. Cathey y Constance Shulman, a los que recientemente hemos visto en House of Cards y Orange is the New Black, respectivamente.

El realismo de la película aumenta con la multiculturalidad que nos presenta. La diversidad neoyorkina más real se transmite con una multitud de culturas y de acentos –incluso escuchamos en numerosas ocasiones un español muy chileno en las conversaciones entre Freddy y hermano Chino (Agustín Silva), algo sorprendente en un filme de producción americana rodado en inglés.

Al final, lo que en un principio parecía ser unos de los elementos principales de la película, la obra Nasty Baby, se convierte en una simple anécdota que deja paso al naturalismo de Freddy, Mo, y Polly y a su mundo puesto patas arriba por un cúmulo de acciones fortuitas que perseguirán al espectador durante días.

Artículo publicado en Indiewood/Hollywoodn’t el 3 de Mayo de 2016. Artículo original: http://indienyc.com/nasty-baby-usa-el-realismo-mas-puro-para-hablarnos-de-la-violencia-invisible/